San Roque, 8 de abril de 2025
Desde el Partido Popular de San Roque queremos manifestar nuestra preocupación ante las recientes declaraciones del alcalde, en las que arremete contra la proliferación de Viviendas de Uso Turístico (VUT) en nuestro municipio. Una vez más, el alcalde recurre al sensacionalismo y la demagogia para desviar la atención de su falta de gestión en materia de vivienda pública.
Es cierto que en San Roque existen entre 6.000 y 7.000 plazas de VUT, pero resulta necesario contextualizar: estas se concentran, en su inmensa mayoría, en zonas de carácter turístico y residencial como Sotogrande, Puerto Sotogrande, San Roque Club, Alcaidesa y Torreguadiaro. En el resto del municipio —como el casco urbano de San Roque, la Bahía o las barriadas del interior— apenas existen una veintena de VUT registradas, de las cuales unas 10 se encuentran en el centro de la ciudad.
El alcalde está, literalmente, mezclando churras con merinas. Las viviendas de uso turístico legalmente registradas en la Junta de Andalucía son, en su mayoría, villas, mansiones, apartamentos de lujo y casas del centro histórico que, por sus características y precio, no tienen relación alguna con la demanda real de Vivienda de Protección Oficial (VPO), ya sea en régimen de compra o alquiler.
Desde el Partido Popular defendemos que la normativa debe velar por el equilibrio entre el desarrollo turístico y la protección del residente local, pero no criminalizar a quienes invierten de forma legal en nuestro municipio. Muchos de estos propietarios, tanto nacionales como extranjeros, han apostado por San Roque como destino, han rehabilitado propiedades, pagan impuestos y generan actividad económica.
Asimismo, recordamos que el Decreto 31/2024 permite a los ayuntamientos regular las VUT en zonas saturadas, pero este no es el caso de San Roque, y menos aún en zonas como el centro urbano, la Bahía o el interior, donde la presencia de este tipo de alojamientos es mínima.
Pedimos al alcalde que abandone la confrontación ideológica y se centre en lo verdaderamente importante: promover vivienda pública real, accesible y asequible, en lugar de buscar culpables externos para tapar su falta de iniciativa.